Junta de Rilson
Ningbo Rilson Selling Material Co., Ltd es dedicado a garantizar el seguro y confiable Operación de sistemas de sellado de fluidos, ofrenda clientes la tecnología de sellado apropiada soluciones.
Los residuos de juntas viejas en la superficie de contacto crean un soporte desigual, lo que impide que la junta nueva encaje suavemente y provoca fugas.
Las partículas duras (como virutas de metal y escoria de soldadura) incrustadas en la superficie metálica blanda de la junta (como aluminio blando o cobre) o atrapadas entre las superficies de contacto pueden rayar las superficies de la junta y la brida, comprometiendo la integridad del sello.
Prevención de la contaminación cruzada:
En las industrias química, alimentaria y farmacéutica, la mezcla de diferentes medios de proceso a través de residuos residuales de juntas puede provocar contaminación del producto, envenenamiento del catalizador o reacciones químicas no deseadas.
Facilitar la inspección y la reutilización:
Sólo mediante una limpieza minuciosa se puede inspeccionar eficazmente una junta retirada para determinar si está deformada, abollada o corroída, determinando así si se puede reutilizar en aplicaciones no críticas.
Las juntas limpias también facilitan la inspección final antes de la instalación.
La limpieza requiere sumo cuidado, ya que los métodos de limpieza incorrectos son más dañinos que no limpiar en absoluto y pueden dañar fácilmente la delicada estructura corrugada de la junta y el suave revestimiento de su superficie.
Cada vez que se desmonta la brida se debe realizar una limpieza, independientemente de si se prevé reutilizar la junta.
Antes de instalar una junta nueva, asegúrese de que la superficie de contacto de la brida y la junta misma estén limpias y libres de aceite.
La seguridad es lo primero: asegúrese de que el sistema se haya despresurizado y enfriado por completo y de que se hayan implementado estrictos procedimientos de aislamiento y bloqueo.
Quitar la junta vieja:
Utilice un raspador de plástico o madera (como un raspador de nailon) para raspar con cuidado la mayor parte de los restos de la junta. No utilice herramientas de metal duro como destornilladores, cinceles y cepillos de alambre, ya que rayarán gravemente la costosa superficie de sellado de la brida.
Para residuos de adhesivo firmemente adheridos, puede utilizar un spray quitajuntas especial y esperar a que se ablande antes de rasparlo.
Limpieza de la superficie de sellado de la brida:
Este es el paso más crítico. Utilice un paño sin pelusa humedecido con acetona, alcohol isopropílico o un disolvente especializado para limpiar minuciosamente la superficie de sellado de la brida hasta que no queden rastros.
Inspeccione la superficie de sellado: pase suavemente la uña o una lámina de plástico por la superficie para detectar rayones o hendiduras. Si se encuentran daños graves, repare o reemplace la brida.
Limpieza de la junta retirada (si planea inspeccionarla o reutilizarla):
Remojar y fregar: Remojar la junta en un recipiente del disolvente antes mencionado. Frote suavemente las grietas corrugadas y los bordes interiores y exteriores con un cepillo de cerdas suaves (como un cepillo de dientes viejo).
Secado con secador: Utilice aire comprimido seco y sin aceite para soplar a través de la junta desde todos los ángulos para garantizar que se eliminen el disolvente y todas las partículas pequeñas.
Inspeccionar: Examine cuidadosamente la junta bajo la luz para detectar desviaciones de planitud, grietas, signos de compresión excesiva (aplanamiento) o corrosión. En caso de duda, lo mejor es sustituir la junta.
No utilice ruedas de alambre eléctricas ni amoladoras angulares para limpiar la superficie de la brida, ya que esto dañará irreversiblemente la superficie terminada. Utilice disolventes con precaución: asegúrese de que el disolvente sea compatible con el medio del sistema y el material de la junta (por ejemplo, algunos revestimientos de caucho pueden disolverse con disolventes fuertes). Trabaje en un área bien ventilada y use guantes y gafas de seguridad resistentes a químicos.
Proteja las juntas: al manipular y limpiar las juntas, evite doblarlas, torcerlas o dejarlas caer para evitar alterar su planitud.